Coloreando el futuro

Observe a Per Nimer caminar por Oxford Street en Londres o alrededor de la exclusiva zona de tiendas de diseñadores del Quadrilatero d’Oro de  Milán, y es más probable que saque su cuaderno de notas que su billetera. Sus notas garabateadas podrían decir “tonos brillantes”, “formas de los 60″ o “colores suaves”. Como jefe de diseño de AkzoNobel, el trabajo de Nimer, junto con su equipo en el Centro de Estética, es predecir las tendencias futuras del color. Y los indicadores de los que serán los colores clave vienen de todas partes, desde la moda a la política, desde la música a las películas, desde los acontecimientos que son noticia al mundo empresarial.

“Se trata de no descartar nada”, explica Nimer. “Las influencias pueden venir de cualquier fuente. Es cuestión de “conectar los puntos para tener una visión completa.” A modo de ejemplo, dice, se puede leer un artículo de periódico que revela que el número de mujeres con titulación universitaria es cada vez mayor. Luego, uno se da cuenta de que hay más mujeres en la política o en la dirección de empresas. “Así que empiezas a pensar, ¿esta tendencia es también viable para el color? ¿Podríamos ver una tendencia hacia colores y patrones femeninos?”

El color es importante porque vivimos en un mundo visual. Seamos o no conscientes de ello – y a menudo no lo somos – el color afecta nuestro estado de ánimo, nuestras elecciones, nuestras opiniones. “Elegimos colores en concordancia con los tiempos en que vivimos”, dice Nimer (pensemos en los colores psicodélicos del amor libre, de la vida libre y tolerante de la década de 1960, por ejemplo). “Buscamos reafirmación.”

AkzoNobel no sólo tiene sus propios expertos en color que mantienen su dedo en el pulso, sino que, una vez al año, invita a una docena de los arquitectos, diseñadores y consultores de color más importantes del mundo para compartir ideas. El resultado de este intercambio de ideas es la Envolvente de Color, que luego se traduce en Libros de Tendencias, con colores apropiados para cada sector del mercado como la arquitectura, electrodomésticos y muebles.

Una de las tendencias fuertes para el año 2009 fue el ‘Amateurismo’. Bajo la misma subyace la idea de personalizar algo, explica Nimer, la búsqueda del individualismo en un mundo en rápido movimiento. “No hay nada más personal que algo hecho a mano. Demuestra que alguien ha invertido tiempo e ideas en ello.” Señala el aumento de los géneros de punto hechos a mano como un ejemplo de esta tendencia. Los colores amateurs a tener en cuenta son encantadoramente imperfectos – un azul con un tono verdoso, por ejemplo.

Relacionada con este aspecto amateur está la tendencia “Receptiva”. Ésta cobra fuerza cada año a medida que tomamos conciencia de que tenemos que cambiar nuestra manera de vivir si queremos mantener nuestro planeta. De forma poco sorprendente, sus colores giran en torno a la paleta de color verde. En la misma línea, y como reacción a la mentalidad de tenerlo todo de los últimos años, hay una tendencia llamada “Compartir y Prestar”. “Incorpora la idea de reciclar objetos y tener respeto por ciertos elementos; la idea de que, al final, no se puede ser realmente dueño del planeta”, dice Nimer. En términos de color, esto significa volver a la paleta básica primaria de rojo, amarillo y azul.

Otras tendencias fuertes para el año fueron ‘Ilimitado’ – una amplia gama de colores claros y fuertes, influidos por el deseo de crear estructuras de gran tamaño representativas del siglo XXI, tales como el Estadio Olímpico Nido de Pájaro de Pekín – y ‘Bizarre’, una versión moderna del concepto “atrevido pero agradable” que se manifiesta en fuertes tonos ciruela y púrpura.