Fabricación del recubrimiento en polvo

La fabricación del recubrimiento en polvo consta de varias etapas:

Distribución del tamaño de la resina

La resina se reduce primero en tamaño pasando a través de un molino de martillos o equipo similar para obtener el tamaño de partícula requerido.

Mezcla de materias primas

La resina triturada se mezcla con los otras materias primas para producir una mezcla homogénea.

Extrusión

La mezcla se pasa luego a la extrusora, cuyo cañón se mantiene a una temperatura exacta predeterminada. La temperatura del cañón se establece de modo que la resina esté justo licuada. Una temperatura demasiado alta dará una baja viscosidad de fusión, un bajo cizallamiento y una mala dispersión del pigmento, lo que a su vez producir recubrimientos de poco brillo. La velocidad de alimentación en la tolva y la velocidad del tornillo sin fin son luego equilibradas de modo que el tornillo se mantenga a plena carga. Mediante el ajuste cuidadoso de estos tres parámetros, se mantienen unas condiciones de alto cizallamiento y por lo tanto de mezcla íntima dentro de la extrusora. El producto extruido fundido pasa entre los rodillos de enfriamiento y sale como una lámina delgada que luego se divide en chips de aproximadamente 10-20 mm.

Molienda final

Los chips deben ser sometidos a una molienda ulterior para reducirlas al tamaño correcto, según cómo se aplique la partícula. Para ello se emplea un molino de rodillo-disco o de martillos. En plantas modernas se utiliza un clasificador interno para limitar el tamaño máximo de las partículas, las partículas de gran tamaño se realimentan continuamente de vuelta al molino.

Tamizado

Esta es la operación final en el proceso, con independencia del método utilizado para producir el polvo.

Almacenamiento del polvo

Después de tamizado, el polvo se debe almacenar en recipientes bien cerrados en un lugar seco a fin de prevenir la contaminación ambiental o la posible captación de humedad.

Para el transporte del recubrimiento en polvo, el polvo se coloca dentro de una bolsa de polietileno, convenientemente sellada, que a su vez está contenida dentro de una caja de cartón o tambor de hojalata. Por lo tanto, la bolsa de polietileno debe volver a cerrarse después de retirar la cantidad requerida de polvo. Para almacenamiento a largo plazo, el recubrimiento en polvo debe mantenerse a una temperatura moderada dentro del recinto de la fábrica, preferiblemente por debajo de 25 °C. El polvo debe mantenerse alejado de piezas móviles de maquinaria, ya que el calor por fricción hará que el polvo se funda y pueda acabar curando.