Mantenerlo limpio

Una empresa pone gran cantidad de ideas, esfuerzo y atención se pone en diseño y fabricación de sus productos. Así que cuidar de ellos una vez recubiertos tiene sentido. Sus productos recubiertos pueden seguir teniendo un magnífico aspecto mucho durante mucho tiempo con unos cuantos consejos sencillos sobre cuidado y mantenimiento.

Muchos productos con recubrimiento en polvo están expuestos a los elementos, y con el tiempo pueden empezar a mostrar, por ejemplo, pérdida de brillo, caleo y a veces un ligero cambio de color. Sin embargo, una sencilla limpieza regular reducirá al mínimo los efectos de la intemperie y eliminará la suciedad, la mugre y otras acumulaciones perjudiciales para todos los recubrimientos en polvo.

Los productos que se encuentran al aire libre, como recubrimientos arquitectónicos o muebles de exterior, deberán limpiarse de vez en cuando. La frecuencia de limpieza dependerá de algunos factores, como:

•   La ubicación geográfica del edificio.

•   El entorno que rodea a los productos, por ejemplo marino, industrial, alcalino o ácido, etc

•   Los niveles de contaminación atmosférica, incluidas sales.

•   Los vientos y la posibilidad de que el aire transporte residuos que puedan causar un desgaste erosivo del recubrimiento, como por ejemplo arena, produciendo abrasión.

•   A largo plazo, un cambio en las circunstancias ambientales durante la vida útil del edificio, por ejemplo si era rural y se convierte en industrial, también puede afectar a la atmósfera y por tanto desgastar el recubrimiento.

Evidentemente, el entorno del producto o edificio es un factor clave en la frecuencia de limpieza requerida. En muchos entornos altos con niveles de corrosividad, como industriales o marinos, la frecuencia normal de limpieza debe ser de un mínimo de seis limpiezas mensuales.

Es posible que no se piense en un primer momento, pero las áreas protegidas pueden tener un mayor riesgo de degradación del recubrimiento en las áreas expuestas. Esto es porque el viento, la sal y otros contaminantes pueden adherirse a la superficie y no se eliminan cuando llueve. Estas zonas deben inspeccionarse y limpiarse si fuera necesario con mayor frecuencia. Cuando la atmósfera se considera que no es peligrosa, por ejemplo entornos rurales o urbanos normales, el periodo entre la limpieza se puede ampliar hasta un máximo de 24 meses.

Por lo tanto, para proteger eficazmente el producto, es importante actuar pronto. La limpieza puede empezar cuando se instalan los productos, lo que garantiza que los materiales de construcción como salpicaduras de hormigón, yeso y pintura hayan sido eliminadas antes de que tengan la oportunidad de secarse. Si estos materiales no se eliminan en esta fase inicial, es casi seguro que se utilizarán técnicas y productos de limpieza agresivos para eliminarlos, lo que puede causar daños a las superficies con recubrimiento en polvo.

El mejor método de limpieza es sencillo: lavado regular del recubrimiento con una solución de agua caliente y un detergente neutro no abrasivo. Hay que enjuagar las superficies después de la limpieza para eliminar todos los residuos. Puede utilizarse un paño suave, una esponja o un cepillo blando de cerdas naturales. De hecho, la limpieza de las secciones con recubrimiento en polvo puede realizarse convenientemente a cabo al mismo tiempo que la limpieza de ventanas.