Luchando por un futuro sostenible

¿Cuál es la palabra más llamativa en los negocios, en este momento? Expansión? Rentabilidad? Bajo coste? Es cierto que todas son ideas interesantes. Pero la palabra que garantiza la salivación es “sostenible”. Los seres humanos estamos dañando el medio ambiente – cambio climático, agotamiento de los recursos, emisiones de carbono – y si no cambiamos nuestra forma de proceder – mantener y proteger el planeta – las cosas sólo empeorarán. Por lo tanto, los productos que son ‘verdes’ o ‘ecológicos’ se venden cada vez más.

Sin embargo, para que el negocio sea verdaderamente sostenible, hay que ir más allá. Los recubrimientos en polvo tienen fuertes credenciales ambientales – no tienen COV ni sustancias nocivas, con bajos residuos, bajo consumo de energía – pero queremos que cada parte de nuestro negocio sea sostenible. “Es más importante producir los productos adecuados desde el punto de vista de la cadena”, afirma Jaap van den Akker, Director de Salud, Seguridad, Medio Ambiente y Sostenibilidad. “Esto significa examinar nuestras materias primas, nuestros recursos energéticos, los residuos, cómo se utiliza el producto, y cómo termina su vida útil.”

Akzo Nobel, como Grupo, tiene objetivos ambiciosos, que incluyen: reducción de nuestra huella de carbono en un 20-25% en 2020 (sobre la base de los niveles de 2008); evaluaciones de ecoeficiencia de las inversiones superiores a 5 millones de € y una posición en el top tres del Índice de Sostenibilidad Dow Jones en el sector de productos químicos.

¿Y cómo lo llevamos? En primer lugar, estamos poniendo nuestra propia casa en orden. “La reducción de residuos es el área más grande que podemos controlar”, afirma Akker. “Cada kilogramo de residuos relacionados con los recubrimientos en polvo que logramos reducir, significa un kilogramo menos de materias primas que, a su vez, significa reducir nuestra huella de carbono.” No sólo estamos reciclando material sin usar, sino también introduciendo compactadores de finos en nuestras líneas de producción. Éstos recogen los residuos de polvo ultra fino (partículas de polvo puro que componen aproximadamente el 25% de los residuos) producidos durante la molienda, para su reproceso al tamaño de partícula correcto. Potencialmente, esto significa que podemos recuperar alrededor del 2% del producto en polvo – o 4000 toneladas – que se está perdiendo cada año.

Los residuos que no se pueden reducir o reutilizar, buscamos darles otra salida en lugar de enviarlos a vertederos. “En Tala, Reino Unido, por ejemplo, los enviamos a una empresa de compostaje”, explica Akker. “Otros países han establecido alianzas con fabricantes de ladrillos o cemento.” En la mayoría de los casos esto se hace a un “coste neutro”: no hay gastos de manipulación por llevárselo, ni se cobra nada por el producto.

Nuestro segundo paso para una mayor sostenibilidad, es volver a los orígenes, a nuestros proveedores. “Hemos hecho una evaluación de nuestra huella de carbono y hemos descubierto que un 90% es producido por nuestras materias primas, y sólo un 10% por nuestros procesos de fabricación”, dice Akker. “Es fundamental que trabajemos con los proveedores para ayudarles a reducir su huella. A más largo plazo, nos gustaría que fueran cambiando de las resinas a base de productos petroquímicos a productos más basados en la agricultura, y estamos ayudándoles a hacerlo. A corto plazo, estamos estudiando sus procesos actuales, como el consumo de energía y los residuos, para ver cómo se pueden reducir.”

El tercer paso consiste en ayudar a los clientes mejorar sus procesos; por ejemplo, hornos de curado más eficientes o recubrimientos de película más delgada. También animamos a nuestros clientes a comprar productos de primera calidad ecológica, como los recubrimientos con diseño de partículas que, a través del análisis de eco-eficiencia, han demostrado ser más sostenibles en una serie de criterios clave – como toxicidad, eficiencia energética, niveles de disolvente – que los productos en competencia.

Por último, pero no menos importante, vamos a ver cómo podemos hacer que nuestros productos sean más sostenibles. “La mayor parte de nuestro equipo de I + D se centra ahora en el desarrollo de métodos de curado eficientes desde el punto de vista energético”, dice Akker. “Curado a baja temperatura y, cada vez más, curado por radiación.”

El punto clave, sin embargo, es que estos pasos no deben hacerse de forma aislada. “Para hacer algo sustancial en el ámbito de la sostenibilidad, tenemos que mirar la situación “antes” y “después” de nuestro proceso de fabricación”, dice Akker. “Queremos trabajar junto con nuestros clientes y proveedores para alcanzar un objetivo común.”