Gigante verde de la industria química

¿Qué verde prefiere? ¿Un color verde lima brillante, o un verde profundo y rico como un bosque de pinos? Los recubrimientos en polvo se han considerado siempre de un verde saludable, respetuoso con el medio ambiente, porque sus productos, a diferencia de las pinturas a base de disolventes, contienen una cantidad insignificante de COV (Compuestos Orgánicos Volátiles). Cuando se liberan en la atmósfera, los COV pueden causar altas concentraciones de ozono. Igualmente, el aluminio anodizado, otra tecnología en competencia, es un proceso más intensivo en energía.

 

Sin embargo, dado que los recubrimientos en polvo tenían pocas pruebas científicas de sus credenciales ecológicas, no podían dar tranquilidad de forma convincente a los clientes ni podía verse dónde podría haber margen de mejora. “Aunque somos la empresa química número 1 en el Índice de Sostenibilidad Dow Jones, que es una medida de la sostenibilidad de las operaciones de una empresa, otras compañías están dispuestas a derrocarnos de esa posición”, dice Russell Deane, Director de Marketing Europeo para Arquitectura y Mobiliario. “Queríamos entender los componentes de nuestros productos y nuestros procesos de fabricación para poder ver dónde podemos mejorar.”

 

Bienvenido al departamento de Desarrollo Sostenible de AkzoNobel. Con sede en Gotemburgo, Suecia, este departamento ha estado estudiando los aspectos ambientales y de sostenibilidad de la compañía durante más de 10 años. “Recientemente, nos hemos centrado en los estudios de ecoeficiencia, ya que combinan tanto el impacto ambiental como la información financiera en un mismo estudio”, explica Ludvig Kjerstin, uno de los técnicos en economía ambiental del departamento. “Los estudios analizan todo el ciclo de vida del producto y son una buena manera de comunicar la información medioambiental a las personas que no trabajan en ella a diario.”

 

 

El departamento realizó estudios de ecoeficiencia de los productos para dos mercados de los recubrimiento en polvo: arquitectura (principalmente marcos de ventanas) y automoción (llantas y pintura de la carrocería). El primero fue elegido porque los arquitectos son campeones del medio ambiente, el segundo debido a que es un sector muy sensible al precio.

 

Los estudios, literalmente, realizaron un examen de la cuna a la tumba de los productos, teniendo en cuenta los costes asociados a la energía, el transporte, los envases y los residuos de los clientes de Estados Unidos, Francia, España y China. Para la industria automovilística, el equipo se limitó a Estados Unidos aunque aplicó un enfoque riguroso – por ejemplo, observar si diferentes configuraciones de las capas de pintura (imprimación, selladora, principal) hacían alguna diferencia. En cada etapa, se tomaron cifras comparativas de las principales tecnologías alternativas.

 

Los resultados, presentados en diciembre de 2007, aunque no eran inesperados – ya que confirmaron que los recubrimientos en polvo son más ecoeficientes que las tecnologías en competencia – depararon algunas sorpresas. “Pensábamos que la extracción de las materias primas y los procesos de fabricación y serían los factores dominantes”, admite Deane. “Sin embargo, los procesos de aplicación es donde más energía se gasta y más residuos se generan.”

 

En otras palabras, dice Ludvig, hay margen de mejora -, pero por parte del usuario final. “Ahora podemos aconsejar a nuestros clientes cómo mejorar su ecoeficiencia, por ejemplo, reduciendo la temperatura de curado o utilizando una capa más delgada de recubrimiento en polvo. ”

 

Los beneficios del estudio, por lo tanto, fueron más amplios de lo previsto. Aunque han dado un argumento convincente para elegir los recubrimientos en polvo, también han arrojado “valor añadido” para los clientes, así como abierto la posibilidad de entrar en el mercado de las pinturas para carrocerías en automoción – que todavía es un territorio principalmente virgen para los recubrimientos en polvo.